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agosto 04, 2009

La Universalización de los Derechos Humanos y la exigibilidad en la Comunidad Internacional

Análisis de la lectura de María Jorqui

Por: Paulina Mogrovejo Rengel

El concepto de derechos humanos, asociado a la ideología de bienestar de los racionalistas del siglo XVIII, reverdece a partir de la segunda mitad del siglo XX, donde las contradicciones internas de la sociedad, hacen perceptible una lucha: los defensores de las libertades individuales, especialmente el derecho a la propiedad privada sobre la fuerza de trabajo y los demás bienes que se puedan obtener a través de ella, (liberalismo) contra aquellos que buscan que la producción se realice en comunidad, es decir, que tanto la fuerza de trabajo y los bienes que se obtenga a través de ella, sean propiedad de la comunidad en general, (comunismo).

La comunidad, en el comunismo, redistribuye los bienes y servicios de acuerdo a las necesidades de cada individuo y la sociedad. Los individuos, en el liberalismo, de manera particular, obtienen los bienes y servicios que necesitan y los que puedan acumular, para lo cual utilizan libremente su razón, ética y moral, en la medida que no perjudiquen el derecho de terceros. Esta es su lógica de igualdad.

Así pues, desde la mitad del siglo XX hasta hoy, el racionalismo de Montesquieu, Rousseau, Kant y otros, es la base conceptual de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el Ciudadano y demás instrumentos derivados, aunque con ciertas características adicionales consensuadas con la social democracia, como las cuestiones sociales, económicas y culturales, los derechos colectivos, la bioética, las nuevas tecnologías, etc., presentadas como alternativa a la concepción comunista del nuevo hombre. Cabe destacar, que el nuevo hombre comunista es aquel cuya conciencia no se fundamenta en la lógica de la supervivencia del más apto, sino que se apasiona por transformar sus reales condiciones de vida, hacia características de mejor calidad.

En este contexto, la universalización de los Derechos Humanos que plantea María Jorqui, supone generar conciencia en todos los hombres y mujeres del mundo, sobre la supremacía de la naturaleza humana por encima de los Estados y su ley, a través de la internacionalización de los derechos humanos. Es decir, que los principios ético-filosóficos del racionalismo con las características actuales, sean los mismos en todas partes, y que la variación, solo radique en las situaciones y aplicaciones históricas de los derechos humanos en cada país y/o contexto sociocultural.

María Jorqui, reproduciendo a Kant, plantea que la conciencia de los hombres determina su supervivencia, y por tanto, una conciencia hacia los derechos humanos, o el conocimiento de los mismos, permite respetarlos y promoverlos. En la doctrina marxista, es la existencia social del hombre la que determina su conciencia, es decir, las condiciones sociales en que se desenvuelve y que a su vez se fundamentan en las estructuras económicas.

En su último informe, la CEPAL determina que un 40 por ciento de la población latinoamericana son pobres y de estos, casi la mitad son indigentes. Cabe preguntarse, ¿De qué manera sirve que los pobres e indigentes conozcan sus derechos humanos, si para exigirlos ameritan, como mínimo, poder adquisitivo para acceder a los mismos?

Adicionalmente, la derecha internacional, las ONG’s y la débil respuesta de la OEA y ONU frente a las dictaduras -ejemplo el caso Honduras- desvirtúan la capacidad de los Estados progresistas presentes en la nueva geopolítica mundial, pese a que sus reformas constituyentes incluyen la positivación de los derechos humanos establecidos en la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de la mitad del siglo XX, provocando confusión en el conocimiento respecto de los mismos.

Por tanto, asumiendo la doctrina marxista, para universalizar los derechos humanos, la comunidad internacional, primero debe sincerarse sobre su conducta en relación a la práctica de los derechos humanos a partir de la existencia social y propiciar una transformación de esa realidad, luego pensar en generar conciencia alrededor del tema. Actitudes en contrario sólo buscan limitar los poderes de los Estados que piensan diferente, en aras de un concepto de bienestar, propicio para justificar la desigualdad.

Para Garcia Marquez: “Más grave que los cataclismos y las guerras innumerables que han acosado al género humano desde siempre, es ahora la certidumbre de que los grandes poderes económicos, políticos y militares de estos malos tiempos parecen concertados para arrastrarnos -por los intereses más mezquinos y con las armas terminales- hasta un mundo de desigualdades insalvables. Contra ellos, que son dueños de todo, no quedan más poderes que los de la razón, con las armas de la inteligencia y la palabra -que por fortuna son las nuestras- para inducirlos al último minuto de reflexión que hace falta para salvar el mundo.”






3 comentarios:

Anónimo dijo...

k pena k no tengan comentarios asi k los ayude

Anónimo dijo...

k penita k no tengan comenterios asi k me uni a sus comentarios y ustedes son unos guay o gay como sea Demuestra que no eres un robot locos

Anónimo dijo...

es un buen bloc de notas.