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abril 18, 2010

Carta a la UNP

Quito, abril 12 del 2010.

Señor Licenciado
Vicente Ordóñez Pizarro
Presidente de la Unión Nacional de Periodistas

Quito

Señor Presidente:

Como sigo constando como asociado a la UNP (a pesar de que no he participado de sus acciones y resoluciones desde hace unos 6 años) creo de mi obligación el expresar a usted mis puntos de vista respecto del comunicado titulado: “LA UNP POR LA DEFENSA DE LOS PRINCIPIOS DE LIBERTAD”

Quiero decirle, señor Presidente de la UNP, que he sido, soy y seré respetuoso de la opinión ajena; pero, cuando un organismo colegiado como la UNP habla a nombre de todos los periodistas agrupados en su entorno –y yo no estoy de acuerdo con algunos de los términos de dicho comunicado- lo menos que debo hacer es dejar constancia de mis reflexiones.

Ustedes dicen: “Los periodistas agrupados en la Unión Nacional de Periodistas (UNP) presentan SU RECHAZO A LA CENSURA GUBERNAMENTAL ejercida sobre los colegas periodistas del diario El Telégrafo” ¿Están ustedes seguros de que fue UNA CENSURA GUBERNAMENTAL contra periodistas? ¿Están ustedes seguros de que todos los “reorganizados” son periodistas profesionales? Me parece haber oído, leído y mirado que el único reorganizado fue el Director Montoya y los demás renunciaron en acto de solidaridad.

Desde luego, si eso ha ocurrido, yo comparto ese rechazo; pero, no he leído ni me consta que la UNP, desde hace años, se haya opuesto o haya protestado por reorganizaciones internas que se han dado en diarios locales y nacionales. Cito el caso de El Comercio de Quito que en reorganizaciones internas ha desplazado a compañeros periodistas de larga data; y muchos de ellos, son (o fueron) afiliados y dirigentes de la UNP.

Ustedes dicen: “…y recuerdan que el pasado 24 de marzo, en las observaciones a la Ley de Comunicación plantearon, ante la Asamblea Nacional, que LOS MEDIOS PÚBLICOS DEBEN MANTENER INDEPENDENCIA PERIODÍSTICA E IDEOLÓGICA, CON AUTONOMÍA ADMINISTRATIVA Y DE PRESUPUESTO”. Pregunto: ¿Por qué ustedes estiman que una observación planteada sobre una Ley de Comunicación que aún no ha sido dictada (que no existe jurídicamente) debía tener “fuerza de ley” o ser obligatoria? Yo personalmente discrepo de ese punto de vista ya que estimo que si se exige a los medios públicos “una independencia periodística e ideológica” se debe también exigir a los medios privados (empresas periodísticas) que se ufanan de ser “independientes” la misma independencia periodística e ideológica. ¿Es posible esto? ¿Es posible exigir que los medios públicos sean AUTÓNOMOS si el Ejecutivo (o el legislativo o el judicial) son parte esencial del Estado? ¿En qué país del mundo se ha logrado que los medios públicos sean ajenos al ejecutivo si este es el representante oficial del Estado? ¿Y por qué solo los medios públicos deben ser apolíticos si los medios privados, a título de vigencia de la libertad de expresión, no solo que son políticos (representan y actúan como partidos políticos de derecha y de extrema derecha) sino que en estos tiempos representan posiciones totalmente retrógradas y antipopulares?

Ustedes dicen que “la UNP, ente gremial más grande del país y que defiende los derechos de los periodistas desde hace 70 años, EXIGE las garantías necesarias para el ejercicio de la labor periodística en nuestro país” Correcto; pero, les pregunto: ¿el actual gobierno (y los anteriores) ha dado muestras de alguna actitud contraria a este ejercicio?

Que yo sepa, no. Inclusive ha sido tolerante –excesivamente tolerante- con periodistas por la libre, que no solo han tenido actitudes totalmente insolentes frente al Presidente de la República sino con excomentaristas o articulistas de opinión que en tarimas exclusivamente políticas han confesado que ellos están por un golpe de estado contra un Presidente al que califican de “tirano” “dictador”, desconociéndole su calidad de Presidente Constitucional de la República, elegido por amplia mayoría de votantes ecuatorianos y ecuatorianas. ¿Podríamos hablar de intolerancia, de riesgo para el ejercicio profesional?

Ustedes dicen: “Así mismo, (la UNP) rechaza los ataques y sanciones a los periodistas de distintas regiones del país QUE HAN SIDO SOMETIDOS A PRISIÓN O ESTÁN BAJO AMENAZA” Y citan a continuación una lista de periodistas que supuestamente han sido objeto de “ataques y sanciones”, comenzando por el periodista de opinión Emilio Palacio. No conozco ni he sido informado de tales casos y por lo tanto no puedo opinar sobre ellos, como no sea que hayan sido sentenciados o afronten juicios por difamación, ante jueces de lo penal debidamente competentes. He leído si y he visto y oído lo sucedido con el señor Emilio Palacio y no concuerdo en absoluto con que este señor (que en entrevista que publica hoy lunes 11 de abril, el diario El Comercio dice y critica a la UNP (supongo que Núcleo del Guayas) por su falta de solidaridad y porque exige la profesionalización de los periodistas) haya sido víctima de “ataques y sanciones” como ustedes aseguran. Ha sido si enjuiciado penalmente por un artículo de opinión escrito bajo su responsabilidad y, en el desarrollo del proceso, no ha podido comprobar los dichos que endosaba al demandante; y la jueza le ha sentenciado EN PRIMERA INSTANCIA a tres años de prisión de los cinco a los que pudo haberle sentenciado. Les pregunto: ¿puede uno asegurar, sin sonrojarse, que contra este señor se ha ejercido “ataques y sanciones” si ha sido sentenciado por juez competente, previo el debido proceso y de conformidad con delitos debidamente tipificados desde hace décadas en el Código Penal en vigencia? ¿Tiene alguna corona –solo porque es editorialista de un reputado diario- a injuriar, a acusar a otra persona de delitos que no ha cometido? ¿Puede aceptarse que este es un caso de “ataque a la libertad de expresión? Peor que tilde a los trece millones de ecuatorianos y ecuatorianas de “cobardes” si no salen a defender la libertad de expresión amenazada, que él encarna.

En el penúltimo párrafo –dice usted- “la UNP EXIGE RESPETO al derecho constitucional de la libertad de opinión, a los ……….. etc.etc.” “Agrega: “no poner calificativos a la información, no establecer comisiones especiales para sancionar a los periodistas, NO ESTABLECER CONTROLES de los contenidos en medios de comunicación … etc

Señor Presidente de la UNP: con seguridad usted tendrá información confiable respecto de que se están irrespetando los derechos que usted invoca; pero, yo no los conozco. En cuanto a los “nos” que usted agrega, igual: no tengo una información confiable de que aquello estuviera ocurriendo. De lo que si doy fe es de que el Presidente Correa, en sus alocuciones sabatinas, se ha referido en términos a veces burlescos, a veces satíricos, a veces desafiantes, a periodistas y medios de comunicación que durante una semana han dicho también lo suyo contra el Jefe de Estado o contra sus acciones administrativas y/o políticas. ¿No cree, señor Presidente de la UNP, que el Presidente está haciendo uso DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN que usted demanda, de manera general e imprecisa, para todos nosotros?

Estimo que estas preocupaciones y otras debía dejar constancia por escrito ante el comunicado publicado a nombre de todos sus agremiados, por el Presidente de la UNP. Quiero también que usted, señor Presidente, no lo tome estas observaciones y preguntas como algo personal contra usted, a quien debo respeto y consideración. Simple y llanamente, si un organismo del que formo parte nominalmente emite un comunicado a mi nombre y yo no solo que discrepo de algunos puntos expresados sino que estoy en contra, pues estimo que mi deber ETICO ELEMENTAL es el de dejar constancia mediante una comunicación.

Me anticipo también en expresarle que en el actual gobierno (como en los anteriores) no ejerzo ninguna función, ni siquiera tengo una relación de amistad con el actual gobernante, a quien ni siquiera conozco. Sin embargo, soy uno de los millones de ecuatorianos que respalda el proyecto de la “revolución ciudadana” ya que considero que por lo menos hay una intención de ir a cambios y transformaciones que nuestro país requiere de urgencia y con urgencia.

Del señor Presidente de la UNP, muy atentamente.

Lcdo. Alberto Maldonado S.

c.c. 170225907.6